Debate a 4

Ha sido un debate bien moderado, no con un moderador espectador. Ha sido un buen debate. También es verdad que lo ha sido en comparación con lo malos que han sido los otros que hemos presenciado. Inevitable percibir cierta cara de hastío de Ana Blanco; creo que ella veía más allá que lo nosotros somos capaces de ver desde nuestras casas. Vicente Vallés el más contundente. Pedro Piqueras, correcto.

¿Qué quién ha ganado el debate? Pregúntale a cada partido y a cada simpatizante. El mío, por supuesto. Los otros tres…puassss. Para mí, no ha habido un perdedor ni tampoco un ganador claro. Pero no es eso lo que me ocupa.

La última cena de Obama

ObamaQué ataque de envidia me ha dado. Aún me estoy recuperando. El pasado mes de abril Barack Obama habló en la habitual cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca que, en esta ocasión, será su última cena. Obama acaba su segundo y último mandato a finales de este año y ya se está despidiendo sin abandonar sus obligaciones.

Para los más curiosos lectores de este artículo, os dejo el vínculo a la intervención completa del presidente de los Estados Unidos en este acto. Para los demás, os contaré resumidamente mis impresiones y otras cosillas que se derivan de ahí.

Astracanadas

Estamos inmersos en una guerra feroz, despiadada: la guerra de la atención. Se libra una encarnizada batalla por cada brizna de nuestro tiempo. Todo reclama nuestros oídos y nuestros ojos de consumidores, de ciudadanos, de votantes…las vías directas a nuestro cerebro y corazón. La guerra se desata en cualquier entorno: calles, prensa, móviles, televisión, radio, ordenador. Guerra de guerrillas, emboscadas y maniobras.

El Dr. Iglesias y Mr. Hyde

Cuanto más lo oigo, menos me gusta. Mal síntoma. En esto de la comunicación, en tanto que es un juego de percepciones, sucede como con los gustos y los colores. Es decir, puede haber desavenencias indiscutibles. Y no se debe decir que qué mal gusto tienes…tan sólo es que tú no eres yo y por eso opinas de diferente forma.

Pues, continúo, yo solía pensar que Pablo Iglesias es un gran comunicador, bregado en miles de tertulias bajo la lupa de miles –qué digo, ¡millones!- de espectadores, siempre tan mordaz en el comentario, rápido en la respuesta e incisivo en la interpelación.

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