Decirte que simplifiques en la presentación que tienes que hacer en tu empresa o en esa ponencia que vas a dar en un congreso no te va ayudar mucho. “Hala, simplifica, no te me enrolles” no parece suficiente consejo como para que te sea útil. Sin embargo, insisto, debes hacerlo.

Pero, ya puestos a dar consejos… ¿qué significa simplificar en una presentación? Aquí van algunas opciones de respuesta:

  1. Elimina contenido
  2. Evita irte por las ramas
  3. No caigas en la tentación de dar excesivos detalles
  4. No recites datos con precisión milimétrica
  5. No cargues de textos tus diapositivas

Ludwig Wittgenstein fue un filósofo ocupado en la importancia e influencia del lenguaje en el estudio de la ética.

Una de sus pocas conferencias fue publicada por primera vez en The Philosophical Review en 1965, aunque dicha conferencia fue impartida en Cambridge entre septiembre de 1929 y diciembre de 1930. De hecho, por lo que se sabe, fue la única conferencia pública escrita o pronunciada por el filósofo.

Estás en la presentación de tu proyecto o de un producto; o estás presentando un plan para tu empresa o el resultado de una acción; o estás como ponente en un congreso...y en cualquiera de estas situaciones no quieres parecer ni arrogante ni “sobrao”… y entonces empiezas a templar tu discurso con expresiones que tú crees que te aproximan a la audiencia:

“Creo que el producto X es bastante bueno, porque…”

“Espero que les guste que…”

“Intentaré explicar, un poco, en qué consiste…”

“Intentaré no aburrirles con…”

“Ya sé que este es un tema muy espeso…”

Pues te equivocas. El público quiere certezas. En una presentación, un “producto bastante bueno” es muchísimo peor que un “buen producto”. No digas que vas a intentar explicar algo, ¡explícalo! Ni mucho menos amenaces al respetable con un intento de no aburrir…

No digo que los productos de Apple anunciados ayer no sean fantásticos. Sólo podría decir que no son, exactamente, disruptivos. Porque son mejoras de conceptos que ya existen. Pero no son conceptos nuevos. Aunque no soy yo quién para pronunciarse al respecto. 

Lo que sí puedo decir es que las presentaciones de Apple ya no son lo que eran, no tienen chispa, no emocionan; no producen esa sensación de ya-vienen-los-reyes-magos que nos levantaban de la silla, con todas esas mariposillas de expectación revoloteando por todo el planeta. No hay efecto wow. Han quedado en la simple enumeración de features, con videos y fotos de alta resolución, demostraciones en vivo e intervenciones personales descafeinadas… cuando no anodinas. Y, creo percibir, no ensayadas lo suficiente.

Si me dicen que el chisme X va a ser la tendencia en los próximos 10 años, querría creerlos no solo con el texto que me enuncian…querría sentirlo de verdad, que me lo hiciesen vivir y ver. No me vale con la evocación a Steve, porque lo que él hacía era también sorprender sobre el escenario, pero no con actuaciones histriónicas, sino con el espléndido dominio de la narrativa, del storytelling.

One more thing está gastado. Es tradición y está bien mantenerlo, de acuerdo. Pero, chicos de Apple en Cupertino, por favor, innovad también en las puestas en escena. Me gustaría que nos hicieseis levitar y sentir, cosa que no se consigue solo videos y con las listas de viñetas de las nuevas prestaciones de vuestros inventos.

One more thing is not enough…en vuestras presentaciones.

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