Enseñar pasión

Cuando imparto formación sobre cómo presentar de una forma solvente, no me concentro exclusivamente en entrenar a los profesionales en las técnicas para hacerlo. De hecho, esto sería inútil e irrelevante, no serviría de nada si no los convenciera de la utilidad real de lo que estamos haciendo, de la enorme trascendencia que conlleva el aparentemente simple acto de presentar. 

Entusiasmo es lo que busco en ellos. Sembrar la pasión por el éxito de una exposición brillante; encontrar la satisfacción que da el haber dado un paso más allá de nuestra zona de confort, hasta llegar a ampliarla más y más.

Me gusta desatar esa inyección de adrenalina del “me arriesgué, lo hice y triunfé”. Me mueve el ayudar a dejar atrás ese ámbito de comodidad y buscar nuevas fronteras que cruzar, contagiar las ganas por seguir evolucionando y mejorando en lo que hacemos.

¡Es tan frecuente oír que dicen yo no soy así, cuando la entrega en cuerpo y alma en una presentación nos fuerza a dar lo mejor de nosotros mismos…! Y luego, llegar a la conclusión de que tenían una percepción errónea de sus capacidades, de que realmente sí que pueden ser así…cuando presentan.

Cada persona con su estilo, con su carácter y personalidad, puede llegar a transformarse y transformar a la audiencia, conducir sus creencias, sentimientos y acciones. Si entras en esta formación, hazlo con la fe y las ganas de cambio. Es un esfuerzo sembrado que devuelve con creces la apuesta.

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