Exceso de modestia en tu presentación

Estás en la presentación de tu proyecto o de un producto; o estás presentando un plan para tu empresa o el resultado de una acción; o estás como ponente en un congreso...y en cualquiera de estas situaciones no quieres parecer ni arrogante ni “sobrao”… y entonces empiezas a templar tu discurso con expresiones que tú crees que te aproximan a la audiencia:

“Creo que el producto X es bastante bueno, porque…”

“Espero que les guste que…”

“Intentaré explicar, un poco, en qué consiste…”

“Intentaré no aburrirles con…”

“Ya sé que este es un tema muy espeso…”

Pues te equivocas. El público quiere certezas. En una presentación, un “producto bastante bueno” es muchísimo peor que un “buen producto”. No digas que vas a intentar explicar algo, ¡explícalo! Ni mucho menos amenaces al respetable con un intento de no aburrir…

Se trata de mostrar y ofrecer seguridad y credibilidad, pero sin parecer (¡ni ser!) soberbio. Es decir, el contenido de tu exposición no debe ser nada humilde, pero humildes han de ser tus formas, sin rogar la complacencia del público. Se trata de tu lenguaje corporal y de tu forma de expresarte vocalmente. Pero ten cuidado: la falsa modestia puede ser peor que la arrogancia.

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