¿Te crees el centro de atención?

 

¿Qué es eso que te pone tan nerviosa al hacer una presentación? ¿La posibilidad de quedarte en blanco? ¿Crees que puedes hacer el ridículo? ¿Saber que vas a ser el punto de mira de alguna decena de pares de ojos? ¿Es tu aspecto y el qué dirán? ¿Tratas de quedar bien? ¿Intentarás no parecer tonto? ¿Crees  que hay gente en la sala que sabe más que tú del tema? ¿Intentas no parecer demasiado simple o demasiado espesa? ¿La posibilidad de no caer bien o de no gustar a todo el mundo? ¿Nervioso porque noten que estás –efectivamente- nervioso? ¿Qué se te va a notar que te tiembla la voz?

Vas bien encaminado. Pero todo eso no cuenta. Solo cuenta lo que parece. Y solo lo que parece a los demás, no a ti. Lo que te parezca a ti importa un pimiento…o menos. Una presentación es un juego de percepciones. Si estás ahí de pie para contar algo, es que todos los que han ido a escucharte (y verte), no saben algo de lo que vas a contar. Y si alguien (cree que) lo sabe todo, será una minoría. Pero normalmente no es así.

Y qué si te tiembla la voz. Y qué si te quedas en blanco. ¿Crees que eres la única persona a la que le ha pasado?. Nos pasa a todos. Antes o después. Se trata de que la situación no pueda contigo. Ríete. ¿Te has quedado en blanco? ¿Por dónde iba…? Tira de ellos, son gente como tú.

¿Te crees el centro de atención de todas las miradas? 

Pues sí, lo eres. Es tu oportunidad…¡aprovéchala!

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