La última cena de Obama

ObamaQué ataque de envidia me ha dado. Aún me estoy recuperando. El pasado mes de abril Barack Obama habló en la habitual cena de la Asociación de Corresponsales de la Casa Blanca que, en esta ocasión, será su última cena. Obama acaba su segundo y último mandato a finales de este año y ya se está despidiendo sin abandonar sus obligaciones.

Para los más curiosos lectores de este artículo, os dejo el vínculo a la intervención completa del presidente de los Estados Unidos en este acto. Para los demás, os contaré resumidamente mis impresiones y otras cosillas que se derivan de ahí.

 

Aunque la conferencia de Barack dura aproximadamente media hora, el discurso real dedicado a los periodistas que cubren la información de la casa presidencial abarca tan solo los últimos cinco minutos. Los veinticinco primeros son una auténtica demostración de ironía y humor, una puesta en escena del mejor Club de la Comedia, interpretado por todo un presidente de una nación.

Desembarazarse de rigidez, reírse de uno mismo, contar con la connivencia de destacados miembros de la oposición –los republicanos-, de su propia esposa y de algunos otros miembros de su gabinete; proyectar videos donde, sin vergüenza, tanto el presidente como sus adversarios y colaboradores se caricaturizan a sí mismos…todo ello manteniendo el respeto hacia una democracia sin complejos. Y de ahí mi envidia.

De acuerdo, me diréis, no es oro todo lo que reluce, ni el carácter norteamericano es lo mismo que el europeo -y muchísimo menos que el español-. Pero en cuestión de comunicación, aquí estamos todavía en la era de las cavernas comparados con ellos.

Cuando veo esta demostración de apertura, de humor en la política –ojo, lo divertido no es lo contrario de lo formal, es sólo lo opuesto a lo aburrido- y miro hacia la pequeñez y mezquindad de la cuitas de nuestros políticos, el miedo atávico al bipartidismo, el ataque descarnado e hiriente que va imperando en la supuesta nueva política en todos los ámbitos, el regreso a igualarnos por abajo y no por arriba…se me desata la envidia.

No es solo esta intervención de Obama, no…son también las potentes entrevistas en la BBC británica a sus más altos representantes públicos, donde les rebaten y discuten y los ponen contra las cuerdas, mientras que aquí casi todo se reviste de un símil de cordialidad que no entra con el dedo en la llaga de algunas cuestiones que luego sí son despellejadas en tertulias sin que el ínclito político esté presente.

Envidio cómo se preparan para la comunicación los políticos norteamericanos, lo reconozco. Porque como decía G.K. Chesterton, la idea que no llega a palabra, es una mala idea; y la palabra que no llega a la acción, es una mala palabra.

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